Todo comenzó
gracias a la idea de unos amigos trelewenses de visitar la zona, el azar entre
otras cosas, hizo que nosotros anduviéramos cerca y decidiéramos sumarnos a su
plan. El auto se quedó en Curitiba porque ya levantaba mucha temperatura y por
los carnavales imaginamos que habría mucho tráfico y eso complicaría las cosas,
por lo que el 8/02 partimos en bus junto a Mariana, nuestra nueva amiga que nos
estaba hospeda hasta el momento, hacia Río de Janeiro (no hay buses directos a
Buzios, por lo que el viaje fue en dos tramos), el pasaje costó 135 reales,
existen dos líneas Itapemerin y Penha, mismos precios, similar servicio. La
llegada a nuestro primer destino fue un poco larga ya que al viaje de 12hs se
le sumó una larga espera para entrar a la ciudad ya que la multitud que
visitaba Río se hacía notar en el tráfico. Una vez acomodados en la terminal,
sacamos pasaje para Arraial (hubo un malentendido y pensábamos que allí estaba
nuestro contacto, pero finalmente fue en Buzios, hacia donde conectamos en taxi
-80 reales-). Este tramo nos costó 53 reales y lo realiza únicamente la empresa
1001, aclaro aquí que tengan presente que los buses cuestan diferente
dependiendo si es de ida o de regreso.
El 09
arribamos bien tarde a la zona de Geriba, allí nos esperaban, luego de charlar
bastante y retomar el ritmo fluido de hablar español, nos fuimos a descansar.
Los días que siguieron fueron de buen disfrute, Buzios y sus alrededores tienen
mucho para mostrar y al ser un grupo todo se disfrutaba más!
Desde donde
estábamos se podía conectar a las distintas playas por 2 reales, ese es el
costo de las combis que circulan por la ciudad, muestran en sus frentes los
lugares de sus paradas y son muy prácticas para usar.
Las playas de
las cuales disfrutamos fueron:
- Geriba: linda playa, pudimos ver un carnaval
costero, el agua es fresca y hay espacio bueno de costa para acomodarse y
disfrutar, así cómo también existen varios paradores para ir.
- Tartaruga: se llega luego de caminar una pequeña
trilla -tras bajar de la combi-, y si bien el sector de arena es sumamanete
reducido, la temperatura del agua vale la visita: es muy cálida.
- Joa Fernandez: aquí el agua es templada y debido
a la cantidad de gente en la playa, estuvimos bastante ajustados de lugar, un
lindo detalle, si caminan por la zona de rocas, podrán ver las tortugas marinas
asomarse, un espectáculo hermoso!
- Aceda: se llega a una playa cercana y desde ahí
pueden acceder por un sendero corto o tomarse una lancha-taxi, el valor es de 5
reales aproximadamente y es lindo de experimentar :) Aquí debo decir que es un lugar que no hay que dejar de visitar, realmente un paraíso, además la cantidad
de gente al visitar el lugar era menor ya que había finalizado el feriado de
carnaval, por lo que se disfrutó más. El agua tiene una temperatura ideal, es
una pileta y el paisaje es bellísimo, sin dudas uno de los mejores atardeceres
que he visto! Irse costó pero Brasil sigue sorprendiendo por lo que siempre ha
algo más para ver.
Otra cosa a
tener en cuenta: los bares y paradores de la costa son muy caros, pero dan
acceso a sombrilla y sillas, analizar si conviene la relación costo/beneficio. Los
vendedores ambulante son mucho más económicos!
Respecto a la
noche, se gasta bastante, las entradas a los boliches son costosas y muchas veces no incluyen consumición, una
opción: encontrar un buen bar y chequear los combos que ofrece, a nosotros eso
nos funcionó.
Este destino
nos cautivó por 6 días, y llegó el momento de volver a Curitiba a
re-encontrarnos con el Dragón. Dejamos allí un buen grupo de amigos y recuerdos
imborrables, sin dudas habrá que regresar :)
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